viernes, 5 de febrero de 2010

FIESTA DE MUERTOS EN DURANGO


FIESTA DE MUERTOS EN DURANGO.

Entre las festividades de fin de cosecha o de equinoccio de otoño está la del culto a los muertos, costumbre medio pagana que nos viene de varios pueblos a través del mundo como los Céltas con su ‘Samhain’, los egipcios con su ritual del libro de los muertos, los chinos y sus rituales de ofrendas, los anglosajones con su “All Hallows Eve “ eventualmente Hallowen, etc.

En México, fue durante la conquista donde los religiosos para acabar con los ritos indígenas, deciden amalgamar la costumbre Mexica llamada Tzompantli, donde se le ofrecen varias ofrendas a los muertos para poder hacer el viaje al reino de la muerte y la costumbre romano cristiana del día de “todas las Almas”, que nos viene del siglo X donde el abad de Cluny Francia, San Odilio, dispone el 2 de Noviembre como el día para recordar a los muertos. Es así pues como nace lo que ahora celebramos nosotros en el día de los muertos.

Son varias las maneras en que se celebra este día y aun cuando de lo que se trata, es de recordar a nuestro seres queridos que ya no están con nosotros que ya murieron, en nuestro país el rico carácter y variedad de nuestra cultura, ha enriquecido la celebración de tal forma, que se ha transformado en todo un culto a los muertos, que ya es famoso en todo el mundo.

Es principalmente en el centro del país donde en la noche del primero de noviembre y en algunos lugares como Tamazunchale , San Luis Potosí desde el 31 de Octubre, se visita en el cementerio la tumba del ser querido, llevando las ofrendas que usualmente se componen de comida, veladoras, un buen tequila, flores y algún regalo en especial para el gusto del difunto, donde se pasa gran parte de la noche acompañando a este que regresa de donde anda.

Además se monta un altar, costumbre también del centro de México que ahora se ve mucho más que antes en Durango, donde se ofrece comida y bebida para compartir con el muerto, se decora lo más alegre posible con colores vivos como el amarillo de la flor de Tzempasúchil, los morados, naranjas, verdes y otros en forma de papel picado, artesanía del pueblo de San Salvador Huixcolotla , veladoras formando una cruz apuntando a los cuatro puntos cardinales, frutas, moles, tequila, las calaveritas de azúcar con el nombre del difunto y claro no puede faltar el pan de Muerto, ingrediente universal de todas las ofrendas a los muertos en el mundo.

Uno de los aspectos más sobresalientes de nuestro culto, es mofarse de la muerte y pretender que no le tenemos miedo, satirizándola irónicamente de todas las formas posibles, con “calaveras” de versos chistosos, costumbre que al parecer inicia en un diario llamado “la Madre Matiana” publicado en Guadalajara, donde en Noviembre de cada año ofrecía “Calaveras” de políticos y gente prominente para burlarse ingeniosamente de ellos y su muerte. Los primeros dibujos de la muerte usualmente cómicos que acompañan a estos versos aparecieron en 1872 y fueron creados por el litógrafo Santiago Hernández, pero fue en realidad José Guadalupe Posada, el que logra hacer de estas caricaturas de la “flaca” una verdadera costumbre.

Este año fueron varios los altares que se montaron en nuestra ciudad, destacando el de la Plaza de Armas, acertadamente dedicado a el Papa Juan Pablo II, indiscutiblemente la persona más importante que jamás haya visitado nuestra tierra.

Y así con estos renglones, trato de explicar costumbres, que si bien ahora nuestras, del mundo tiene sus muestras. La verdad es que de muertes, lo mejor es ignorarles, pues cuando te le emparejas, la bailas, auque no quieras, es mejor recomendarles, a nuestros queridos lectores, que no es lo mismo vacas flacas, que andar de coquetos con las “flacas”.

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